Metodistapr's Blog

6 julio 2009

Día 14

Archivado en: 1 — metodistapr @ 3:36 PM

Por: Rev.  Dr. Alejandro Lafontaine

Fecha: 1 de julio de 2009

Hoy es el último día de nuestra peregrinación.  Hemos viajado a Belén, ciudad a ocho (8) Km. de Jerusalén y territorio de los palestinos.  Belén es el lugar donde nació nuestro Señor Jesucristo, por lo tanto se convierte en un lugar importante en nuestra peregrinación de fe.  Además, nos ofreció la oportunidad de hacer un recuento a toda la experiencia que hemos vivido durante los últimos 14 días.  Hemos peregrinado desde el Sinaí (Egipto), Jericó, Galilea, Jerusalén y Belén.

                En Belén hemos tenido la oportunidad de visitar el campo de los pastores. Lugar en donde a los pastores que estaban en vigilia se les anunció el nacimiento del niño Jesús, hijo de Dios.  Además, fue donde los pastores recibieron desde la gloria celestial el mensaje de la paz y el amor: “Gloria a Dios en las alturas y paz a los hombres de buena voluntad.” (S. Lucas 2:14)

                Tuvimos la experiencia de visitar los templos del lugar, la gruta del nacimiento de Jesús, la cual está dividida entre la Basílica de la Natividad, templo ortodoxo de 800 años y el templo católico.  En el templo católico, además, se encuentra la gruta de San Gerónimo, quien hiciera la traducción de la Biblia al Latín del pueblo, conocida como la Biblia Vulgata Latina.

                En estas grutas tuvimos la oportunidad de leer la escritura recordando el nacimiento de Jesús en el Evangelio de Mateo 1:18-26 y cantamos Noche de Paz y Pastores a Belén.

                Nos reunimos finalmente, en el Centro Luterano de Belén e Iglesia de la Natividad.   Aquí recibimos una conferencia de gran contenido, que explicaba la presencia del cristianismo en un mundo dominado por judíos y árabes. Ofrecida por el Dr. Mitri Raheb.  Es en este Centro Religioso y Educativo que está enseñando el Dr. Samuel Pagán y su esposa Noemí.

                Sin lugar a dudas, este viaje nos ha llevado a la reflexión de varios temas, que nuestro Señor Jesucristo expusó y enseñó.  Nos vemos obligados a pensar en los temas de las promesas de Dios, pero mucho más los temas de la justicia, la libertad, la tolerancia y la paz.  Las circunstancias, las realidades sociales y políticas indican que estamos lejos de hacer visible en nuestro mando, el Reino de Dios.  Pero, por otro lado, debemos sentirnos retados a un compromiso serio de la fe que profesamos.  A dar testimonio práctico que poseemos una fe, que nos permite amar sin fronteras, servir sin condiciones y actuar en bien de los demás seres humanos, sin importar sus posiciones, creencias raza o color.

Puerto Rico y nuestras comunidades se han de enriquecer con nuestra práctica de amor, justicia, tolerancia y paz.  Que el mensaje de los pastores de Belén sea proclamado por todos. “Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a todos los seres humanos.”

3 julio 2009

Día 13

Archivado en: 1 — metodistapr @ 5:45 PM

Por: Cristina M. Vera Rivera

 

            ¡Jerusalén, qué bonita eres!, calles de oro, mar de cristal. Por esas calles yo voy a caminar calles de oro, mar de cristal.

 

            Al son de esta canción, la cuál cobraba mayor significado cada vez que me acercaba, contemplaba la hermosura de un Jerusalén (Ciudad Vieja) distinto al de la ciudad actual. Comenzamos nuestra jornada de peregrinaje con la visita al Muro de las Lamentaciones. De entre todos los lugares visitados el muro de las lamentaciones fue sumamente interesante, ya que desde que llegamos nos dividieron en género sexual, y hombres y mujeres tuvimos que dirigirnos a distintos lugares en el muro. Los hombres debían cubrirse sus cabezas, mientras que las mujeres debían cubrirse los hombros. En ese momento encontré el primer choque cultural y religioso. Un segundo choque cultural fue en el momento en que observaba en oración a cada uno de los judíos frente al muro de las lamentaciones, me sorprendió la gran devoción y fe con que oraban frente al muro. El tercer y para mí más importante de los choques sucedió luego de que yo terminase de dar gracias a Dios por permitirme estar en este viaje y a la vez le pedía a Dios por mi familia, mi novio y mis amigos,  se me acercó una señora judía que me comenzó a gritar porque se me había movido la manta que cubría mis hombros y mi espalda, y para ella eso era una falta de respeto. Inmediatamente me paralicé y no entendía qué debía hacer ya que ella me hablaba en hebreo y no entendía palabra alguna.

          Reflexionando sobre este suceso en el autobús, me pregunté ¿cuán dedicados somos nosotros en nuestra relación con Dios y en nuestra dedicación a Dios? Me alegró muchísimo de cuán dedicados son los judíos para con Dios y la verdad es que a pesar de las diferencias en la religión, todos debemos ser agradecidos y dedicados a Dios, no importando qué.

          Luego de visitar el muro de las lamentaciones, nos dirigimos hacia la explanada que es donde se encontraba el templo viejo de Jerusalén, que fue destruido en el año 70 D.C. por el imperio romano y que luego se estableció en ese mismo lugar una mezquita musulmana que reemplazó el templo y que hoy día permanece en funciones.

          Al salir de la explanada nos dirigimos hacia la Vía Dolorosa. En cada estación nos paramos y recordamos cada suceso de la Vía Dolorosa. La vía rompió todas las visualizaciones que yo había hecho de ella, ya que es una calle llena de mercados y de personas haciendo compras, pero aún así no perdió significado la importancia de ese vía crucis que pasó Jesús. Las últimas cuatro estaciones se encontraban dentro de la Iglesia del Santo Sepulcro. Se encontraron restos arqueológicos que evidenciaban que en ese lugar fue la crucifixión y resurrección de nuestro Señor Jesús.

          Para culminar el día, nos dirigimos hacia el jardín donde el pueblo protestante indica que fue la crucifixión y resurrección de Jesús. Como grupo y congregación religiosa tuvimos la Santa Cena en este lugar y celebramos un culto en el cuál dimos gracias a Dios por las cosas grandes que nos ha dado, por su misericordia y le pedimos a Dios por nuestra Borinquen hermosa.

          ¡¡Gracias Señor Jesús por esta oportunidad y por la bendición de pisar Tierra Santa!!

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